Por: Jorge Lanata
Dijimos hace unos días en estas páginas que, frente al periodismo, el kirchnerismo había logrado desaparecer los hechos: los números, las denuncias, todo era susceptible de opinión.
Al dividir la realidad en River-Boca se parte del supuesto de que ambos equipos tienen parte de la verdad; es factible, pero también puede pasar que uno le gane al otro, o viceversa. Entonces el hecho es en sí mismo: no importa quién lo cuente.
Ahora que el kirchnerismo se descompone mostrando sus miserias en público, empieza a quedar más claro lo que estaba dentro del Relato: nada. El relato era una sucesión voluntarista de hechos alterados, una pelea patética del Néstor Nauta contra el capitalismo (en la que el Néstor Nauta peleaba a pura coima acompañado por Lázaro, Ferreyra y López). Era, también, el desarrollo industrial en Tierra del Fuego, Capital Nacional del Telgopor, el sitio donde la industria crecía a base de armar partes que llegaban desde China con sus correspondientes manuales.
El Relato eran, también, nuevas universidades sin secundarios ni primarios desde los que llegar, el aumento de la deserción y la multiplicación de los militantes rentados: una minoría mantenida por la mayoría sólo porque ellos pensaban que tenían razón. Hoy, mientras el kirchnerismo residual se transforma en un vodevil con un poco de Shakespeare y mucho de Darío Víttori, el nuevo gobierno no se decide a hacer público lo que en otros países se llamaría “el estado de la Nación”.
Hay quienes dicen, en el macrismo, que esa actitud obedece a una estrategia de imagen para no hablar del pasado. Me encantan las fotos de Kennedy en Cape Cod, Juliana es muy bonita y derrocha elegancia, y Antonia es divina, pero la Argentina tiene derecho a saber cuál es su estado.
Macri tiene que dar los números; los números de todo, los rojos y los azules (si es que hay azules). La única manera de que los hechos recobren su sentido es objetivizarlos, decir dónde estamos, aunque sea varios escalones más abajo de lo imaginable.
El país convivió durante doce años con una avalancha de mentiras y será doloroso –y en muchos casos injusto– salir de ellas. Pero sólo conociéndolas podremos comprender los problemas en su totalidad. En esta discusión hacen falta números porque, de otro modo, es la discusión con un fantasma que sigue repitiendo su mentira. Aquella mentira de la que se convenció hace años. Y es en esa misma niebla de impunidad donde reaparece, por ejemplo, Guillermo Moreno –ahora sin armas– recién llegado de un Congreso de Filosofía, repitiendo que nada funcionó mejor que su INDEC.
En esa niebla de la falta de hechos el Papa le envía una medalla a Milagro Sala, desconociendo que está detenida por un poder independiente, y la gente sigue preguntando en la calle: “¿Irá alguien preso?”. En el caso de Francisco, aunque desde el Concilio Vaticano I de 1870 el Papa fue declarado infalible, existe la excepción cuando habla a tono personal, de modo que podría haberse equivocado en este caso.
Quienes sostienen que Macri debe hablar de la “pesada herencia” confían en que lo hará el 1° de marzo ante el Congreso, aunque esta opinión es minoritaria y está condicionada: a lo sumo –dicen– hablará un poco de lo que dejaron pero mucho del futuro. Quisiera citar algunos números de algunos hechos:
-Mientras el kirchnerismo juró y perjuró que estábamos desendeudados, la deuda pública al 30 de septiembre de 2015, sin incluir los buitres, es de 239.959 millones de dólares de los cuales el 61% es con organismos públicos (ANSeS y Banco Central, por ejemplo), el 27% con el sector privado y el 12% con organismos multilaterales y bilaterales de crédito.
-Mientras el kirchnerismo habla de la mejora en las condiciones del empleo, el Ministerio de Trabajo llama “personas en políticas de empleo” a 1.523.220 que reciben subsidios, a las que se suman 3.600.000 chicos que reciben la Asignación Universal (se calcula que en dos millones de familias); un millón y medio de pensiones no contributivas de tres mil pesos por mes (al asumir Néstor eran 300.000); 97.078 del programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, y 60.850 de Becas e incentivos.
-En un interesante trabajo del Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales titulado “El mercado del trabajo antes y después del kirchnerismo”, se afirma que “hubo creación de empleo, pero la recomposición del mercado de trabajo se basó en el crecimiento del empleo precario”. Y ofrece esta comparación: “Entre las décadas del 50 y 60 la ocupación en la industria era un 20% de los trabajadores y en el empleo estatal 11,4%; en los 80 y 90 en la industria se ocupaba el 14,7% del mercado laboral y en el empleo público el 14,22%. Entre 2003 y 2009 los industriales aportaron sólo el 10,5% de personas y el Estado trepó al 16%”.
-A partir de 2010 el empleo en negro se estancó en el 33%, con números sectoriales increíbles: en la agricultura y ganadería el 61% de empleados en negro; en construcción el 69%; en hoteles y restaurantes entre 29 y 41%.
Respecto del aluvión de empleados estatales que pasaron a planta permanente en los meses previos a las elecciones se desata hoy una polémica en el Gobierno sobre si aumentar o no las cifras de despidos. En mi opinión, cualquier despido colectivo es, por definición, injusto: es imposible prever que corresponda en todos los casos. La aplicación de esas políticas genera, a la vez, depresión del salario promedio en el mercado privado (ante el miedo es mas fácil contratar) e inestabilidad en éste: en diciembre de 2015 se planteó desde la empresa privada el despido de 8.600 trabajadores y en enero llegó a 10.000.
Al 31 de enero de 2016, tomando dependencias de todo el país, fueron despedidos 24.462 trabajadores. Lograr una carrera racional y eficiente en la administración pública trasciende a este gobierno y llevará años suponiendo que nos interese hacerlo.
Lo que hay hoy es un estado que favorece el nepotismo, el clientelismo, que paga en negro (evadiéndose a sí mismo) y que no controla en la mayoría de los casos la calificación profesional de los que ingresan. Basta leer el Boletín Oficial, cada día, para notificarse de los decretos por excepción que justifican nombramientos. La excepción es la regla. Hay también, en estos despidos recientes, una omisión: la de responsabilizar a los que tomaron a esos empleados. Esto es, a los funcionarios de segunda o tercera categoría que pusieron la firma donde no debían y autorizaron los gastos. ¿Puede un funcionario crear un área porque sí y tomar a cincuenta o cien personas? Si se hizo, y lo estamos viendo, ¿eso debe quedar impune? ¿Pedir eficiencia en el Estado es levantar una bandera conservadora? ¿No querrán en Suecia o en Noruega, o en Ecuador, o en Bolivia, un Estado eficiente? ¿Es mejor gastar ineficientemente el dinero del público? Quien no está preparado para su función, ¿no estafa a los que le pagan el salario?
Mientras el kirchnerismo inventaba cucardas internacionales felicitando a la Argentina por el mejor tratamiento de la infancia, CONIN sostiene que tres de cada diez niños viven bajo el nivel de indigencia y por lo tanto ni siquiera reciben las calorías necesarias para realizar “movimientos moderados”.
Según la encuesta Materno Infantil de Pueblos Originarios EMPO del Plan Nacer, realizada en 2010, el 81,3% de las madres de menores de seis años afirmó que sus hijos ingieren sólo una comida diaria. En Chaco, el 62% de los niños es pobre. En Salta lo es el 56%. La información sobre niñez es atroz: la mitad de los chicos abandona el secundario, según las pruebas TERCE un cuarto de los alumnos de tercer grado no alcanza resultados mínimos en matemática y lectura. Según un estudio del referido Centro de Investigación en Ciencias Sociales firmado por Julia Egan, en 2015 aumentaron las tomas de tierras y entre 2001 y 2010 la década ganada dejó una caída de dos puntos en el porcentaje de gente sin vivienda y un aumento de inquilinos del 11 al 16%.
Si Macri se decide a dar el detalle de todos los números podrá saberse sobre quién recaerá el ajuste; quiénes están peor y quiénes necesitan ayuda urgente. Y, también, quiénes pueden ayudar al resto a salir de la mentira en la que vivieron.
domingo, 21 de febrero de 2016
domingo, 17 de enero de 2016
Paranoia y cinismo de un soldado derrotado
Por Julio Bárbaro
Lo de Víctor Hugo Morales no se entiende. Una radio de capitales españoles lo instala para recibir favores del gobierno de turno. Cambia el gobierno y, por lógica, esa radio necesita cambiar el oficialista. Entonces, el ayer beneficiado y hoy dejado de lado denuncia persecución. Aclaremos que Prisa —ahora desarticulado por sus deudas— fue invitado a venir al país en su momento por Néstor Kirchner para que existieran voces diferentes a las que lo criticaban. Larga historia, tuvieron que encubrir la compra con una empresa norteamericana, pues sólo ellos pueden comprar medios en nuestro país. La ley de medios nunca se ocupó de modificar ese convenio; al kirchnerismo le era útil para determinadas situaciones.
Mantener el programa de Víctor Hugo no sólo no aportaba avisos oficiales, sino que además espantaba audiencia y avisadores privados. A nadie se le puede ocurrir que un medio privado que eligió un periodista por su relación con el gobierno lo sostenga después de una derrota electoral. Esas son las duras leyes del mercado, leyes en las cuales muchos de los que se rasgan las vestiduras se hicieron ricos. De sobra explotaron a su servicio la relación con el poderoso del momento. ¿Qué relación le asignan a este cambio de trabajo con la libertad de prensa?
Lo simpático del asunto está en que —al margen de su decadencia económica— el grupo Prisa, en su arribo al país, estuvo siempre enfrentado con el grupo Clarín. Parecería que existe una medida distinta según si persiguen ellos o si son perseguidos. Algo heredan del estalinismo, aprendieron a soportar la democracia, pero jamás se sentirán a gusto con ella.
La derecha siempre corre el riesgo de exagerar en la concentración económica, pero la izquierda agoniza por su absurda concepción de la libertad. Nunca un Estado tuvo tantos medios a su servicio como el de la presidente Cristina Kirchner, desde los oficiales hasta los privados comprados por amigos enriquecidos. Ejercían el oficialismo tanto Canal 7 como Canal 9 y Canal 11; de aire quedaba libre el 13, al que intentaban limitar. Luego tenían Encuentro y C5N, CN23, 360 y Crónica TV. Quedaban en libertad privada tanto América como América 24 y Canal 26. Están convencidos de que el relato era más importante que la misma realidad y si hubieran podido instalar definitivamente la ley de medios, no habría quedado un disidente con medio para expresarse.
La ley de medios no era sólo contra el grupo Clarín, era contra todos los que pensaban distinto y estaban dispuestos a luchar por expresarse. Usaron desmesuradamente el Estado a su servicio. Ahora les toca transitar por la llanura, esa es una ley de la democracia, cuesta entender de qué se quejan.
Estoy convencido de que si hubieran invertido la fortuna que gastaron en propaganda en obras para los necesitados, si hubieran hecho eso, no estarían llorando la derrota. El candidato fue Daniel Scioli por su capacidad de transitar por todos los espacios de la sociedad, por ser el menos sectario de ese grupo. La derrota los ha llevado a la dispersión y entonces aparecen estos adoradores de la ley de medios para convertir a Víctor Hugo, uno de los más alineados y agresivos del derrotado oficialismo, en la expresión del conjunto.
Al volver, el general Juan Domingo Perón supo decir: “Con todos los medios en mis manos me derrocaron, con todos los medios en contra fui electo presidente”. Sigue vigente en algún sector del kirchnerismo una visión estalinista de los medios de comunicación y la convicción de que necesitan resistir, una manera de no aceptar que ellos son los responsables del resultado. Cuando el peronismo perdió las elecciones, supo elegir el camino de la renovación, una manera de asumir la necesidad de transformar la derrota en autocrítica. El kirchnerismo es un ejército derrotado que no logra superar psicológicamente el golpe y en consecuencia soporta la deserción como el resultado de la dispersión de sus fuerzas. Los gobernadores y los intendentes están obligados a acordar con el poder de turno y no dudan en hacerlo. Otros, que eligen trabajar en su futuro político, se van organizando en torno al peronismo y, finalmente, los grupos surgidos de viejos izquierdismos no peronistas buscan sostener su lugar sin asumir que era sólo posible desde el Gobierno y se vuelve nostalgia sin este.
Los que se cansaron de perseguir a los disidentes —entre los que me incluyo— ahora se rasgan las vestiduras al primer roce con la realidad. Que alguien se ocupe de avisarles que no caigan en la paranoia, que no los persigue nadie, que simplemente perdieron la elección y lo que viene es tan sólo experiencia entre iguales. Cuestión de acostumbrarse.
Lo de Víctor Hugo Morales no se entiende. Una radio de capitales españoles lo instala para recibir favores del gobierno de turno. Cambia el gobierno y, por lógica, esa radio necesita cambiar el oficialista. Entonces, el ayer beneficiado y hoy dejado de lado denuncia persecución. Aclaremos que Prisa —ahora desarticulado por sus deudas— fue invitado a venir al país en su momento por Néstor Kirchner para que existieran voces diferentes a las que lo criticaban. Larga historia, tuvieron que encubrir la compra con una empresa norteamericana, pues sólo ellos pueden comprar medios en nuestro país. La ley de medios nunca se ocupó de modificar ese convenio; al kirchnerismo le era útil para determinadas situaciones.
Mantener el programa de Víctor Hugo no sólo no aportaba avisos oficiales, sino que además espantaba audiencia y avisadores privados. A nadie se le puede ocurrir que un medio privado que eligió un periodista por su relación con el gobierno lo sostenga después de una derrota electoral. Esas son las duras leyes del mercado, leyes en las cuales muchos de los que se rasgan las vestiduras se hicieron ricos. De sobra explotaron a su servicio la relación con el poderoso del momento. ¿Qué relación le asignan a este cambio de trabajo con la libertad de prensa?
Lo simpático del asunto está en que —al margen de su decadencia económica— el grupo Prisa, en su arribo al país, estuvo siempre enfrentado con el grupo Clarín. Parecería que existe una medida distinta según si persiguen ellos o si son perseguidos. Algo heredan del estalinismo, aprendieron a soportar la democracia, pero jamás se sentirán a gusto con ella.
La derecha siempre corre el riesgo de exagerar en la concentración económica, pero la izquierda agoniza por su absurda concepción de la libertad. Nunca un Estado tuvo tantos medios a su servicio como el de la presidente Cristina Kirchner, desde los oficiales hasta los privados comprados por amigos enriquecidos. Ejercían el oficialismo tanto Canal 7 como Canal 9 y Canal 11; de aire quedaba libre el 13, al que intentaban limitar. Luego tenían Encuentro y C5N, CN23, 360 y Crónica TV. Quedaban en libertad privada tanto América como América 24 y Canal 26. Están convencidos de que el relato era más importante que la misma realidad y si hubieran podido instalar definitivamente la ley de medios, no habría quedado un disidente con medio para expresarse.
La ley de medios no era sólo contra el grupo Clarín, era contra todos los que pensaban distinto y estaban dispuestos a luchar por expresarse. Usaron desmesuradamente el Estado a su servicio. Ahora les toca transitar por la llanura, esa es una ley de la democracia, cuesta entender de qué se quejan.
Estoy convencido de que si hubieran invertido la fortuna que gastaron en propaganda en obras para los necesitados, si hubieran hecho eso, no estarían llorando la derrota. El candidato fue Daniel Scioli por su capacidad de transitar por todos los espacios de la sociedad, por ser el menos sectario de ese grupo. La derrota los ha llevado a la dispersión y entonces aparecen estos adoradores de la ley de medios para convertir a Víctor Hugo, uno de los más alineados y agresivos del derrotado oficialismo, en la expresión del conjunto.
Al volver, el general Juan Domingo Perón supo decir: “Con todos los medios en mis manos me derrocaron, con todos los medios en contra fui electo presidente”. Sigue vigente en algún sector del kirchnerismo una visión estalinista de los medios de comunicación y la convicción de que necesitan resistir, una manera de no aceptar que ellos son los responsables del resultado. Cuando el peronismo perdió las elecciones, supo elegir el camino de la renovación, una manera de asumir la necesidad de transformar la derrota en autocrítica. El kirchnerismo es un ejército derrotado que no logra superar psicológicamente el golpe y en consecuencia soporta la deserción como el resultado de la dispersión de sus fuerzas. Los gobernadores y los intendentes están obligados a acordar con el poder de turno y no dudan en hacerlo. Otros, que eligen trabajar en su futuro político, se van organizando en torno al peronismo y, finalmente, los grupos surgidos de viejos izquierdismos no peronistas buscan sostener su lugar sin asumir que era sólo posible desde el Gobierno y se vuelve nostalgia sin este.
Los que se cansaron de perseguir a los disidentes —entre los que me incluyo— ahora se rasgan las vestiduras al primer roce con la realidad. Que alguien se ocupe de avisarles que no caigan en la paranoia, que no los persigue nadie, que simplemente perdieron la elección y lo que viene es tan sólo experiencia entre iguales. Cuestión de acostumbrarse.
miércoles, 6 de enero de 2016
EL PAPEL DEL PJ EN EL NUEVO ESCENARIO
Raúl Canosa, 04/01/2016
El Justicialismo fue el partido político que mejor expresó durante el siglo XX el vehículo para lograr el equilibrio social, pero, a medida que se sucedían los gobiernos Justicialistas se iban perdiendo las conquistas de aquellos objetivos peronistas.
Este fenómeno a mi juicio se dio al perderse la fidelidad al cumplimiento de los postulados doctrinarios por aquellos dirigentes que en nombre del justicialismo gobernaron haciendo populismo, neo liberalismo, despotismo totalitario y otros ensayos a la hora de ejercer el poder, pero que evidenciaban estar alejándose de los postulados peronistas, gobiernos que además fueron dejando como balance de gestión resultados negativos.
Las elecciones legislativas del año 2009 donde desde el gobierno se planteó esa elección casi como un referéndum para el modelo de gestión de la Pte CFK a quien aún le quedaba medio mandato por cumplir, mostraron que la sociedad ya veía que era "necesario" el doble comando, y actuó en consecuencia:
Se pronunció dándole el triunfo a opositores en muchas Provincias y en la Pcia. de Bs. As. a Unión PRO (de Narvaez - F. Sola).
Luego errores de la oposición y los reflejos de Néstor Kirchner pusieron en marcha la maquinaria del relato, más la profundización de medidas populistas fabricaron el olvido social de la derrota que sufriera CFK con sólo medio mandato de Pte.
Toda una señal .
Después la conveniencia de muchos, los cautivos y los convencidos le dieron el triunfo a esta Sra. que ya no tenía su guía política y el país y su pueblo quedamos a merced de quien no estaba a la altura de administrar el Estado, las responsabilidades superaban sus posibilidades para resolver los graves problemas que teníamos y que su gobierno generaba, más allá de su facilidad para sus discursos de barricada aplaudidos por una runfla de personajes que le hicieron creer que Dios estaba por debajo de ella.
Un despropósito.
Y siguió el relato, el "vamos por todo" ; "un poquitito de miedo a mi también" y otros desequilibrios que a su vez anunciaban que el pueblo o gran parte quería terminar con ese gobierno autoritario y plagado de denuncias por corrupción.
Y así llegamos a 2015, donde la derrota sufrida por el FpV en la Pcia. de Bs As anunciaba el inevitable revés electoral que sufriría el elenco gobernante.
Y así fue, aunque el fanatismo se niegue a aceptar que perdieron el poder. PERO LO PERDIERON.
Ahora es previsible esperar el re acomodamiento de aquellos que se encaramaron en el PJ pero que no supieron interpretar al peronismo. Es histórico.
A esos personajes que despilfarraron ese monumental capital electoral por ineficacia, ineficiencia, corrupción y un montón de otras "debilidades" solo les quedará el rechazo de una sociedad que se animo a romper esa inercia políticamente retrógrada y paralizante.
Es cierto que la dirigencia del PJ quiere retomar el camino del triunfo, y está bien que así sea, y es también cierto que tiene mucha gimnasia para re armarse, pero esta vez la realidad les presenta un escenario NO TRADICIONAL.
El nuevo gobierno designó en sus áreas ejecutivas a funcionarios de excelente formación técnica, intelectual y inobjetables antecedentes morales y profesionales como para conducir el Estado con lo cual es previsible esperar buenos resultados.
Eso distingue y demuestra el abismo que lo separa de la política de los compromisos, los amigos, los aportantes a la causa etc etc y que no siempre han sido los mejores.
Los resultados están a la vista, a un ministro le robaron armas cortas, largas y hasta un misil pero claro, es un buen compañero.
Es cierto también que siempre hubo y hay en el PJ un lugar "para los Cros de lucha".
Me pregunto: que lucha? Quienes son los luchadores? Los dirigentes? No jodamos!!!
Se entiende la diferencia ?
Cuando varios miles de ciudadanos protestaban en las calles y plazas del país, la respuesta del gobierno fue: "hagan un partido y ganen las elecciones" .
La soberbia les impidió ver que se estaba gestando el cambio y el Ing. Macri fue el elegido.
Es justo dejar aclarado que en todas las gestiones Justicialistas ya sean Municipales, Gobernaciones o Presidenciales hubo y hay funcionarios probos y decentes. Las generalizaciones siempre son injustas.
También por eso estoy convencido que en los núcleos donde reside el reservorio peronista, o sea, intendencias y gobernaciones se adecuarán a la nueva realidad política aportando por supuesto sus puntos de vista pero no obstruyendo la gobernabilidad, esa gobernabilidad que gozó el FpV al tener amplias mayorías parlamentarias.
Me queda una duda: el PJ va a continuar influido por el FpV con C Fernández a la cabeza y seguirá aceptando como "su columna vertebral" a la agrupación La Cámpora tal como dijera Scioli ? O se re organizará y dejará de lado en su conducción a esos sectores que ideológicamente no tienen nada que ver con el peronismo y son los responsables entre otras cosas de la actual división que existe en la sociedad ?
Habrá que esperar, pero es muy posible que en próximas elecciones y con boleta o voto electrónico la sociedad haga desaparecer los personajes que las dirigencias se empeñen en mantener.
El Justicialismo fue el partido político que mejor expresó durante el siglo XX el vehículo para lograr el equilibrio social, pero, a medida que se sucedían los gobiernos Justicialistas se iban perdiendo las conquistas de aquellos objetivos peronistas.
Este fenómeno a mi juicio se dio al perderse la fidelidad al cumplimiento de los postulados doctrinarios por aquellos dirigentes que en nombre del justicialismo gobernaron haciendo populismo, neo liberalismo, despotismo totalitario y otros ensayos a la hora de ejercer el poder, pero que evidenciaban estar alejándose de los postulados peronistas, gobiernos que además fueron dejando como balance de gestión resultados negativos.
Las elecciones legislativas del año 2009 donde desde el gobierno se planteó esa elección casi como un referéndum para el modelo de gestión de la Pte CFK a quien aún le quedaba medio mandato por cumplir, mostraron que la sociedad ya veía que era "necesario" el doble comando, y actuó en consecuencia:
Se pronunció dándole el triunfo a opositores en muchas Provincias y en la Pcia. de Bs. As. a Unión PRO (de Narvaez - F. Sola).
Luego errores de la oposición y los reflejos de Néstor Kirchner pusieron en marcha la maquinaria del relato, más la profundización de medidas populistas fabricaron el olvido social de la derrota que sufriera CFK con sólo medio mandato de Pte.
Toda una señal .
Después la conveniencia de muchos, los cautivos y los convencidos le dieron el triunfo a esta Sra. que ya no tenía su guía política y el país y su pueblo quedamos a merced de quien no estaba a la altura de administrar el Estado, las responsabilidades superaban sus posibilidades para resolver los graves problemas que teníamos y que su gobierno generaba, más allá de su facilidad para sus discursos de barricada aplaudidos por una runfla de personajes que le hicieron creer que Dios estaba por debajo de ella.
Un despropósito.
Y siguió el relato, el "vamos por todo" ; "un poquitito de miedo a mi también" y otros desequilibrios que a su vez anunciaban que el pueblo o gran parte quería terminar con ese gobierno autoritario y plagado de denuncias por corrupción.
Y así llegamos a 2015, donde la derrota sufrida por el FpV en la Pcia. de Bs As anunciaba el inevitable revés electoral que sufriría el elenco gobernante.
Y así fue, aunque el fanatismo se niegue a aceptar que perdieron el poder. PERO LO PERDIERON.
Ahora es previsible esperar el re acomodamiento de aquellos que se encaramaron en el PJ pero que no supieron interpretar al peronismo. Es histórico.
A esos personajes que despilfarraron ese monumental capital electoral por ineficacia, ineficiencia, corrupción y un montón de otras "debilidades" solo les quedará el rechazo de una sociedad que se animo a romper esa inercia políticamente retrógrada y paralizante.
Es cierto que la dirigencia del PJ quiere retomar el camino del triunfo, y está bien que así sea, y es también cierto que tiene mucha gimnasia para re armarse, pero esta vez la realidad les presenta un escenario NO TRADICIONAL.
El nuevo gobierno designó en sus áreas ejecutivas a funcionarios de excelente formación técnica, intelectual y inobjetables antecedentes morales y profesionales como para conducir el Estado con lo cual es previsible esperar buenos resultados.
Eso distingue y demuestra el abismo que lo separa de la política de los compromisos, los amigos, los aportantes a la causa etc etc y que no siempre han sido los mejores.
Los resultados están a la vista, a un ministro le robaron armas cortas, largas y hasta un misil pero claro, es un buen compañero.
Es cierto también que siempre hubo y hay en el PJ un lugar "para los Cros de lucha".
Me pregunto: que lucha? Quienes son los luchadores? Los dirigentes? No jodamos!!!
Se entiende la diferencia ?
Cuando varios miles de ciudadanos protestaban en las calles y plazas del país, la respuesta del gobierno fue: "hagan un partido y ganen las elecciones" .
La soberbia les impidió ver que se estaba gestando el cambio y el Ing. Macri fue el elegido.
Es justo dejar aclarado que en todas las gestiones Justicialistas ya sean Municipales, Gobernaciones o Presidenciales hubo y hay funcionarios probos y decentes. Las generalizaciones siempre son injustas.
También por eso estoy convencido que en los núcleos donde reside el reservorio peronista, o sea, intendencias y gobernaciones se adecuarán a la nueva realidad política aportando por supuesto sus puntos de vista pero no obstruyendo la gobernabilidad, esa gobernabilidad que gozó el FpV al tener amplias mayorías parlamentarias.
Me queda una duda: el PJ va a continuar influido por el FpV con C Fernández a la cabeza y seguirá aceptando como "su columna vertebral" a la agrupación La Cámpora tal como dijera Scioli ? O se re organizará y dejará de lado en su conducción a esos sectores que ideológicamente no tienen nada que ver con el peronismo y son los responsables entre otras cosas de la actual división que existe en la sociedad ?
Habrá que esperar, pero es muy posible que en próximas elecciones y con boleta o voto electrónico la sociedad haga desaparecer los personajes que las dirigencias se empeñen en mantener.
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