martes, 15 de diciembre de 2015

EL SANTO PADRE

Raúl Canosa, 14/12/2015
El Cardenal Bergoglio sufrió de parte del régimen kirchenista y especialmente en los mandatos de C. Fernández destratos y hasta  falta de respeto a su investidura. Pero el destino quiso que el Cardenal Bergoglio haya sido elegido Papa.
Rápidamente y demostrando una falsedad total C. Fernández no dudo en ir al Vaticano a saludar al nuevo pontífice.
Hasta ahí las normas diplomáticas y protocolares indicaban que debía ser recibida teniendo en cuenta su investidura presidencial, independientemente del oportunismo político que haya motivado su falsa postura.
Luego el Vaticano se ocupo de aclarar atinadamente
que no viajaría a Argentina para que su presencia no interfiera en el proceso electoral en marcha.
Posteriormente hubo varias visitas  de Fernández al Papa que por lo menos para mi, configuraron una suerte de soporte a su mala y debilitada gestión, y también pareció que el perdón papal había llegado para la viuda de Kirchner.
Posiblemente en el Vaticano tendrían el dato que el FpV resultaría ganador de las elecciones y la Sra. C. Fernández seguiría desempeñando un papel importante.
PERO EL ING. MACRI SE ALZÓ CON EL TRIUNFO.
Esta latente todavía aquello que... no vendría a la Argentina para no interferir.....,perfecto, pero de haber venido al poco tiempo de ser consagrado  es muy probable que el perjudicado hubiera sido el FpV.
Hace ya 23 días que el Ing Macri se impuso en las elecciones, pero Francisco no  saludo al nuevo Presidente, el de su país, además tampoco lo hizo el Estado Vaticano.
Si hacemos un poco de memoria recordaremos que cuando la Suprema Corte  en un fallo dictó la despenalización del aborto para los casos de violación y Macri reglamentó ese fallo en CABA, se produjo entonces (año 2012) un roce con el Cardenal que revivió aquel del año 2009 cuando Macri apoyo la Ley de Matrimonio Igualitario que sancionó el gobierno del FpV .
A esta altura de los acontecimientos es casi obvio cual es la preferencia política del Papa y esta bien que la tenga, pero no debería mezclar su tarea eclesiástica con las razones de gestión de un gobernante, que dicho sea de paso, en la Legislatura de CABA y atendiendo a un pedido del Cardenal se introdujo en el proyecto de Ley un artículo que aclara que la víctima de violación que solicita hacer un aborto debe presentar denuncia policial o penal, y está bien porque en muchos casos (máxime si es por hechos intra familiares) se solucionaría el embarazo no deseado pero el delito de violación quedaría impune.
Estas antiguas diferencias parecen no estar superadas por el Papa, me parece raro, eso sí, que el Santo Padre que predica el perdón tenga una actitud muy en sintonía con el régimen saliente, pero bueno, sabrá lo que hace, pero creo con todo el respeto que merece su investidura que en las razones de Estado de nuestro país no  debiera inmiscuirse más allá de las sugerencias en aquellos temas esenciales  que la iglesia protege y defiende, como por ejemplo preservar la vida ante los avances sociales que pretenden que el aborto sea una decisión personal.



lunes, 14 de diciembre de 2015

LA SOCIEDAD ESTA RECUPERANDO LA PLENITUD DEMOCRATICA

Julio Bárbaro
Los que limpiaban la plaza después de la despedida de Cristina se estaban llevando los restos del kirchnerismo. El viento de la historia había terminado para siempre con un autoritarismo asentado en la costumbre de ponerle mística a la desmesura.
El discurso fue el de siempre; ella expresa el bien y los disidentes obedecemos a los imperios y las corporaciones. Ella quería festejar su derrota como si fuera el paso a la sublime oposición, y eso le impedía compartir el cartel con el Presidente electo -la continuidad de la misma democracia era menor a la dimensión de sus caprichos.
Y llenó la Plaza, como si su fuerza, en lugar de despedirse, estuviera naciendo. Claro que debe haber tomado conciencia al otro día, cuando los vio a Evo y a Scioli en el acto; se habrá enterado con esa foto de que su tiempo había pasado.
Gobernadores y Legisladores fueron rompiendo filas, acercándose al nuevo fogón del poder, al mismo que ella usó a sus anchas para imponer su voluntad.
Eso es lo malo de gobernar con el terror y- parece tarde ya para que ingrese a un curso acelerado de seducción.
La sociedad está recuperando una democracia plena; ahora podremos discutir temas como izquierdas y derechas. El autoritarismo, ese que ella ejerció para imponer sus caprichos, ese, no expresa ninguna ideología; eso sí, tanto aquí como en el país hermano de Venezuela encontró su final. Scioli visitó a Macri, y ninguno debe haberse acordado de Cristina. Urtubey largó antes. Los viejos peronistas encontraron sus restos de dignidad en la derrota, no tuvieron reflejos ni siquiera para percibir que iban derecho al precipicio. Y Massa juega muy bien su partido.
Hubo dos plazas en dos días: la del fanatismo que se despedía y la de la razón que anunciaba su llegada. Era sentir que estábamos de nuevo en los tiempos del abrazo de Perón con Balbín, era recordar aquello y asumir que los cultores del odio se equivocaron de nuevo. Y uno ahora espera que sea definitivo, que se vayan con la misma demencia que los acompaño desde siempre. No pueden vivir sin enemigo, encuentran la identidad en el odio, sin él no saben siquiera quiénes son.
Van renunciando de a uno los que soñaban quedarse en el carguito, seguir usufructuando de las prebendas del poder. Tanto hablar de las mayorías que creían que las tenían alquiladas. Hicieron leyes con la mayoría de ayer para poder durar y manejar las mayorías de mañana. En rigor nunca imaginaron que les tocaba sufrir la derrota. La plaza y los colectivos de la despedida eran una muestra de esa sorpresa; viajar en avión de línea no sólo no simulaba la humildad que nunca tuvo sino que desnudaba el sinsentido de su falta de coherencia.
El kirchnerismo ocupará su lugar de partido minoritario, se irá achicando hasta encontrar su verdadera dimensión. Fue el fruto de un poder que impuso la unidad a sectores que no pueden continuar juntos, que tienen poco o nada que ver. Una vanguardia que se creía esclarecida manejando a su antojo a viejos restos de un peronismo más unido al atraso que a la justicia social.
Y vino lo nuevo: Macri dialogó con la oposición. Fueron todos, salvo esos grupos de izquierda que insisten en mantenerse pocos, no sea cosa de que los confundan y los voten. Se agota el miedo, el cuento del terror a la derecha y las consignas gastadas de viejos militantes extraviados. Lo normal –dialogar- se impuso de pronto, sentimos sorpresa por algo tan simple como el sentido común. Se terminó la etapa donde dudamos de la sobrevivencia de la misma democracia. El peronismo necesita superar su desviación kirchnerista, y tiene cuadros y votos para intentarlo. La centro-izquierda sigue siendo un espacio político vigente y la centro-derecha ocupa el poder con creciente apoyo electoral.
Somos una sociedad que recién ahora se vuelve a enamorar de la política (en una de esas, la única virtud del kirchnerismo es que nos asustó lo suficiente como para que nos ocupemos de pensar en la necesidad y la obligación de participar).
Salimos de una dura amenaza contra la democracia en todas sus expresiones, reingresamos en el dialogo y la convivencia con heridas -que van a tardar en cicatrizar pero estamos obligados a debatir, a ser parte de esta nueva relación entre nosotros que se inicia. Sepamos estar a la altura de lo que la sociedad nos demanda.

martes, 1 de diciembre de 2015

SE RESQUEBRAJA EL APARATO DEL AUTORITARISMO

Por Julio Bárbaro
Sobre la cantidad de padres del triunfo hay tantas teorías como sobre la orfandad de la derrota. Hace años me asombra la sumisión de personas que uno imaginaba más sólidos, más dignos, más coherentes. Gobernadores, intendentes, legisladores, demasiados hicieron silencio hasta más allá de la misma derrota. Uno imaginaba que la decadencia no era de tal gravedad, claro que el kirchnerismo midió con precisión esa flojedad de las conciencias, esa forma de priorizar el cargo o la renta por sobre el mismo espacio de la vergüenza. Sindicalistas, pocos pero firmes en su rebeldía, empresarios, casi no quedan nombres para rememorar a esos señores, la justicia, nos salvó en el límite y debemos agradecerle, los medios, pocos pero firmes al igual que los sindicalistas. El resto, divisibles en dos batallones, los convencidos y los oportunistas, o para buscar sinónimos, los fanáticos y los acomodaticios.
Los discursos de la Presidenta no permiten que nadie, en su sano juicio y con alguna formación, afirme que sus palabras eran portadoras de trascendencia. No lo entiendo, no puedo aceptar que frente a semejante expresión del absurdo comunicacional, algunos inventaran una teoría que explicara tanta dispersión con razones de la política. Reiteradas maneras de intentar mostrar coherencia donde solo lo justificaban con una justificación por aproximación. La derrota los dejo asombrados, fue un golpe de aire gélido que la realidad le impuso al relato. Las elecciones fueron la ventana que no querían abrir, desde Venezuela otro forjador de caos y derrotas convoca resistencias que nadie teme ni siquiera imagina.
Los poderes rígidos del autoritarismo no tienen elasticidad, estallan, se resquebrajan, se desparraman sus pedazos. Pero casi nadie logró en las filas de la obediencia salvar su dignidad. Hasta el papelón de las leyes finales, hasta esa absurda despedida acompañados por restos de autoritarismos extraviados, hasta ese final demuestra que la esclavitud de las conciencias es un mal de difícil cura.
Y los cargos soñados para siempre, fiel reflejo de los convenios con los bingos y las tragamonedas, una idea fija de como trascender en los negocios. En los medios y en la justicia, funcionarios partidarios de cuestionable adhesión a la decencia, aferrados a los cargos, como si el autoritarismo fuera el mal eterno de nuestra sociedad y la libertad y democracia solo un bien pasajero.
Ahora recién asoman las deserciones, las traiciones, las agachadas, esas que evitó el poder con sus imposiciones y sus delaciones. Los negocios del poder inventaron un aparato de consignas rígidas que ocuparon el lugar de las ideas. Alaridos de universitarios recién iniciados, imperialismos, corporaciones, gorilas, traidores, medios hegemónicos, amuletos contra el terrible mal de la realidad, contra el insoportable ataque de la duda o del que opina distinto.
Un discurso presidencial tan inagotable como incoherente, una derrota, y el inicio de una diáspora. Todo esto en la conciencia de algunos fanáticos que ven cómo se disuelven sus mitos. No hay un país dividido, solo una enfermedad de la que nos estamos curando. La diferencia de votos fue escasa, el cambio histórico es inconmensurable. Ellos sembraron vientos, nadie los persigue, pero de solo verlos tan desorientados queda claro que están cosechando tempestades.